
Con la llegada del verano, miles de personas disfrutan de las playas como un espacio de ocio, convivencia y bienestar. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad, acceder al mar continúa siendo un desafío debido a la falta de infraestructuras y servicios plenamente accesibles.
Desde AEFAT queremos reivindicar el derecho de todas las personas a disfrutar de las playas en igualdad de condiciones. Las personas afectadas por la ataxia telangiectasia (AT), una enfermedad genética rara que provoca una pérdida progresiva de la coordinación y la movilidad, encuentran importantes barreras físicas que dificultan o incluso impiden el acceso a la arena y al agua.
Aunque en muchos municipios se han realizado avances, todavía existen numerosas playas donde las pasarelas son insuficientes, las sillas anfibias son escasas o no están disponibles durante todo el horario de baño, faltan zonas de sombra accesibles y el personal de apoyo resulta insuficiente para atender la demanda. A ello se suma la dificultad para encontrar plazas de aparcamiento adaptadas cercanas, aseos accesibles en buen estado y recorridos sin obstáculos desde la entrada hasta la orilla.
La accesibilidad no debe entenderse como un servicio excepcional, sino como un derecho. Las familias que conviven con la ataxia telangiectasia ya afrontan numerosos retos en su día a día y no deberían encontrar nuevas barreras cuando desean disfrutar de una actividad tan cotidiana como pasar una jornada en la playa.
Por ello, hacemos un llamamiento a las administraciones públicas para que refuercen su compromiso con la accesibilidad universal mediante la ampliación de pasarelas accesibles, el incremento de los puntos de baño adaptado, la disponibilidad permanente de ayudas técnicas, la formación específica del personal de asistencia y el mantenimiento adecuado de las instalaciones.
Invertir en playas accesibles beneficia no solo a las personas con enfermedades raras o discapacidad, sino también a las personas mayores, a quienes tienen movilidad reducida temporal y a las familias con carritos infantiles. En definitiva, se trata de construir espacios públicos más inclusivos, seguros y acogedores para toda la ciudadanía.
Desde AEFAT seguiremos trabajando para visibilizar las necesidades de las personas con ataxia telangiectasia y para defender su derecho a participar plenamente en todos los ámbitos de la vida, incluido el disfrute del ocio y del entorno natural. Porque la verdadera inclusión también empieza en la playa.


